23 sept. 2016

Best Friend

Título: Best Friend
Banda/Solista: Tokio Hotel/SelenaGómez
Parejas: Gustav/Selena (Guselena)
Género:Romance.
Categoría: Hetero. Lesbian.
Completo: No. (En Progreso.)
Advertencias: Contenido Adulto.
Clasificación:Fiction Rated M (16+)









Resumen:


Él siempre estuvo enamorado de la mujer de sus sueños.
 ¿Y qué era él para ella? Sólo su mejor amigo.
Gustav cree poder convencerla y hará mil cosas para tratar de conquistarla.
¿Acaso tendrá un final feliz? Descúbrelo.



                                                                        (...)


Sinopsis.



Gustav era un chico bastante reservado, cerrado a ciertos temas, no era muy capaz de expresar sus sentimientos. Él no solía hablar de algunos temas o de otros en general, prefería callarlos porque eran sólo sus problemas y los quería para él, no deseaba que se enteraran los demás. En definitiva  no solía hablar de su vida con nadie más, ni era muy sociable con lo que le rodeaba. Selena era todo lo contrario. Era muy comunicativa con él, hablaba mucho y le contaba todo lo que le sucedía, todo lo que pensaba.

A ella no le atraían los hombres, sentía debilidad por las mujeres y sólo por ellas nada más. Había una historia sobre ella, sobre su vida, pero alguien apareció en su camino para superar ése pasado tormentoso que vivió en su casa cuando era a penas una niña, uno muy oscuro.
 Gustav y Selena se habían hecho amigos desde jóvenes. Ella confiaba en él porque tenía el grado ideal de responsabilidad que necesitaba ella que tenga para que pudiera interactuar de acuerdo a sus premisas de acuerdo mutuo de no romper o darle mal uso a la frontera de su confianza. Selena estaba absolutamente segura de que no le iba a engañar ni mentir, ni traicionar, pase lo que pase,
oiga lo que oiga a su alrededor, creía en ésa persona. Creía en Gustav.
Pensaba que siempre sería auténtico con ella, honesto, aunque su verdad alguna vez pudiera ser su dolor. Y también significaba que sería coherente con lo que piense o le diga.
Hasta que un día pasó lo inesperado. Gustav creía poder convencerla, pero todo buen trabajo tiene su lado dificultoso y peligroso.
Luego de un lapso de tiempo él terminó enamorándose de su mejor amiga. ¿Porqué el destino es tan retorcido e inesperado? ¿Cómo conseguirá confesárselo sin que la amistad de años que ellos conservaban, se destruya por unas simples palabras?

Gustav era un chico tímido, bastante misterioso, con un secreto, el único secreto que salvaba cada día la hermosa amistad que mantenían. ¿Que era él para ella? Sólo su mejor amigo, el que sabía todos los secretos y concejos. Selena no era una mujer como cualquier otra, sino que sentía atracción por las mujeres. Él la escuchaba siempre, estaba para ella incluso cuando nadie lo estaba.
Pero Selena veía a su mejor amigo de otra manera, el chico atento, su amigo, el que todo lo sabía, el chico de los concejos, el que la defendía y estaba para ella cuando más lo necesitaba.
Las sorpresas inesperadas llegaron justo cuando él comenzaba a sentir cada vez mayores deseos hacia ella sin poder controlarlos, Gustav dá un gran paso. ¿Todo estaba perdido?¿Podrán ser lo que él siempre había soñado? ¿Podrá Selena corresponderle?.
En el infinito de las palabras "Todo va estar bien" con cada abrazo que le brindaba de manera protectora, Gustav sólo deseaba que se fijara en él de alguna u otra forma.

Cuando Gustav besó a Selena por error, ella se enfadó con Gustav y no deseaba acercarse a él, ni siquiera hablarle. Ella se sentía confundida.. muy confundida y dudaba mucho de todo lo que le estaba pasando. Ella tenía mucho que pensar y reflexionar sobre lo que le pasaba o sentía,  en ése momento se sentía totalmente sola, porque la única persona que creía, en quien tenía y confiaba ciegamente, le había fallado.

¿Podrá perdonarlo luego de que Gustav le haya fallado de esa manera?¿Acaso todo tendrá un final feliz? Descúbrelo.







                                                  ***








Introducción.

Narra Gustav.

Encendí la llave de la ducha y me dejé caer en la bañera. Era un día más que me sentía totalmente desganado, decaído, abatido, con falta de apetito constante, me sentía ido frente a la situación.

Era la primera vez que ella me había presentando a su primera novia. Su nombre era Annabelle. Su característico cabello rubio y largo la hacía esconderse tímidamente el rostro entre sus rebeldes mechones, podía notar sus ojos verdes, sin maquillaje, totalmente al natural con un tenue rubor en cada una de sus mejillas. Ella era muy atractiva y hermosa.

Era la primera vez que el nudo en la garganta se prolongó durante ése continuo tiempo que ambas se quedaron en la sala de estar, en constante presencia mía.

Sentía la opresión en el pecho, la boca del estómago retorcida. No podía sonreír completamente al verlas a las dos tomadas de la mano y dándose besos cariñosos o muestras de afecto frente a mis narices. Los nervios se hicieron presentes provocando un incontrolable estado de ánimo alterado que era mucho más fuerte desde aquella vez que comencé a tener sentimientos fuertes e intensos hacia Selena.

Experimenté temblores en mis manos en constancia impidiéndome una correcta formulación del habla, el estado vergonzoso en el que me encontraba ésta vez era mayor que en otras ocasiones.

Preparé el té, me encaminé hacia ellas que estaban sentadas en el sofá muy cómodamente una al lado de la otra.

Le acerqué las tazas a ambas, con nerviosismo constante, impedí mirarlas directamente a los ojos para no sentirme muy delatador en cuanto a lo que sentía en ésos instantes.

Recibí un agradecimiento por parte de las dos, me senté en frente de ellas siendo la peor de las pesadillas. El tv estaba encendido, y éso lo agradecía, desde ya la incomodidad era un hecho, tragué en seco haciéndome el otro, mirando entretenidamente un programa de televisión, deseaba poder ser ciego, lamentablemente no podía frente a la situación, no podía sobrellevar éste momento tan miserable de mi vida.

Pensaba en tantas cosas en ésos momentos, ella era tan maravillosa, deseaba que ella sea parte de mi vida. Sentía una necesidad intensa de consumir tiempo junto a ella. Selena era la persona más increíble con la que jamás me haya encontrado. Le tenía gran estima y consideración por lo extraordinario de sus cualidades.¿Qué determinaba sentirme atraído hacia ella?

Ella sabía bien quién era. No necesitaba que nadie la definiera. Se sentía muy feliz con sólo ser ella misma. Tenía valores y normas y no tenía miedo a defenderlos. No era arrogante, simplemente en silencio seguía siendo fiel a sus creencias y permitía que los demás hagan lo mismo. Se preocupaba por los demás, antes que por ella misma. Estaba dispuesta a embarcarse en una aventura y era divertido estar con ella y pasar momentos juntos. No tenía miedo a probar cosas nuevas, ir a nuevos lugares o probar comidas exóticas. No dudaba en aprender cosas nuevas que encontramos un tanto desafiantes e interesantes. No estaba obsesionada con su aspecto. Se arreglaba solamente para verse bien. Con ella me sentía como un hombre de verdad. Ella no tenía necesidad de comportarse como un hombre, aunque era fuerte y muy capaz de todo. Su feminidad complementaba mi masculinidad. Podía ser adorable en tacones e igualmente encantadora en ropa deportiva al día siguiente. Podía usar un vestido o una falda tan cómodamente como cuando se viste con pantalones jeans. No usaba vocabulario vulgar. Sabía cómo sonreír y lo hacía a menudo. Ella simplemente sabía cómo ser una dama con todas las letras.

Disfrutamos mucho cuando ella y yo podemos hablar libremente sobre lo que está pasando y ambos estamos interesados en la conversación. Su personalidad sensata y prudente me hizo imposible resistir a sus encantos.

Me sentía como si estuviese flotando sobre una nube con sólo estar a su lado y era una sensación que no quería dejar ir nunca.

Estoy seguro que nadie quisiera dejar de sentir algo así, y ese es el problema.

Cuando la había visto el día anterior, la noticia de Selena me dejó boquiabierto. Ella quería presentarme a su novia. Aquella noticia me impresiono demasiado y es por algo que nunca esperaba que sucediera.

En sí era una situación totalmente difícil para mí enterarme por boca de ella misma, en ésos momentos  debía entender que la persona por la que me sentía atraído, no siempre me correspondería.

Pero ahora que las tenía aquí, era un desafío no mostrarme tal cual soy o esconder una parte de mí que quería desaparecer del planeta. Cuando nos pusimos de acuerdo para entablar una conversación, ellas que estaban frente mío dieron con temas para nada interesantes, razon por la cual no me interesaban demasiado pero les respondía igualmente.

Ciertamente estaba en una situación de estrés, nada grave por así decirlo, por la manera en que acciones involuntarias se me presentaban constantemente, entre ellas el nudo en la garganta constante. Me convertía como en un animal asustadizo, como ésos al borde de la huida y acechados ante un depredador.

Quité mis lentes, les pasé una franela que guardaba en el bolsillo superior de mi camisa, les dirigí una sonrisa fingida sintiendo la tensión en el ambiente por el gran silencio repentino que se estaba formando.







                                                       ***


En ésos instantes en que mi mente estaba ocupada, ambas me hablaron deshaciéndome los pensamientos que tenía, estaban invitándome a una cita de tres, y que luego iriamos a divertirnos en algún parque de diversiones.

Yo era el único con el nivel de lealtad, atención, cuidado y cariño hacia ella, desgraciadamente no podía aceptar la salida de tres. La amistad que tenia con ella no solamente surgia por quien tenia más afinidades en cuanto a gustos e intereses, o con quienes tenia más parecido, sino que eramos personas muy dispares. De hecho, a veces ese es un factor que fortalece la amistad, porque una buena amistad complementa y enriquece a la persona, no solo en el intercambio de ideas, información y sentimientos, sino también en el hecho de compartir los buenos y malos momentos de la vida.

Con la pérdida de la paciencia y de la tranquilidad de ánimo, me sentía desganado no pudiendo serle de utilidad en estos momentos, tanto que fingí estar enfermo para no salir con ellas, ni ser el tercero, ése que sobra en una relación de sólo dos personas.

Ella solía hacerme sentir el amor como una emoción irresistible que atravesaba transversalmente todos los ámbitos de mi vida, hacia eterno en ese instante cuando estaba con ella, podía disfrutar de las salidas y muchas aventuras juntos. Nuestra amistad podía perdurar más allá de cualquier tormenta a pesar de los obstáculos, los tiempos, los momentos, a pesar de todo lo que iba cambiando, el amor que sentía por Selena permanecía inamovible en mi interior justamente desde el día en que me comenzó a enamorar su carisma, y su manera de ser. Es verdad que todo cambia en la vida, pero aquello que era esencial debía permanecer oculto.

Sentía como un trastorno emocional se apoderaba de mí, donde era el sujeto desesperanzado, no podía ver la salida de mis problemas, intentando soluciones muchas veces temerarias y vanas, que complicarían aún más la situación. Quería ser el cobarde en éstos casos, no actuaría contra mal alguno frente a ciertos problemas si de selena se trataba. Debía aceptarlo, muchas veces llevaba el presentimiento de que ésto tarde o temprano sucedería.

No se trataba de padecer una enfermedad incurable, porque ante la desesperación algunos huyen del problema y otros se lanzan a resolverlo sin medir las consecuencias, como quien se arroja al mar sin saber nadar para salvar a quien se está ahogando.

En estos casos no sabia que hacer y decidí ser cobarde frente a la situación que se me presentaba. En verdad no deseaba interrumpir su primera cita.

A veces amamos a una persona más allá de lo que imaginamos, y no sabemos por qué. Pero, para ser sinceros, realmente no se necesita tener un motivo en especifico. Dicen que si la quieres y no puedes imaginarte tu vida sin ella, no te permitas perderla. Desgraciadamente yo la había perdido completamente y ya no había vuelta hacia atrás.

Con frecuencia, las personas no se dan cuenta de cuan importante es aquel ser que tienen a su lado hasta que lo pierden. Siempre pensamos que tal vez exista una segunda oportunidad; que en algún momento los dos nos volveríamos a encontrar. Podría ser. Puede que la haya perdido para siempre. Tal vez sufra durante muchos años porque deje ir la parte más importante de mi vida con otra mujer.

Me dejé caer el cuerpo en la tina. El agua de la lluvia de la ducha corría por mi rostro como también mis lágrimas, las mismas se iban deshaciendo de mi rostro a medida que los segundos pasaban eternamente, siendo este el peor día de mi vida, uno de los que más recordaría desgraciadamente. Pedía explicaciones a la absoluta nada. Mis lágrimas se incrementaron con mas fuerza y la cabeza dolía. Era el peor dia de mi vida, sin dudas.

El dolor constante me implicaba así mismo deshacerme mediante el llanto, necesitaba poder calmar la tristeza profunda que se producía en mi interior, porque mis expectativas que no fueron cumplidas por las circunstancias de la vida o el destino que me alejaba de lo que más quería.

Ella sólo me veía como simplemente su mejor amigo, alguien que estorbaba entre una pareja de dos y que no tenia sentido aunque tenía ése sentimiento de seguir perteneciéndole como algo valioso para ella. El dolor en mi pecho al recibir su noticia inesperada me hizo pedazos en ese preciso momento en que nombro la palabra pareja.

La vida de las personas está a menudo llena de desafíos y cambios drásticos. A veces hay situaciones muy específicas que pueden ponernos tristes, en éste caso, la mía que se produjo de manera inesperada, tanto que ésa noticia me dejó completamente helado.

Era cobarde, sentía miedo y a su vez, no confiaba en mis propias capacidades para enfrentar el peligro.

Yo quería lo mejor para Selena, e iba a hacer lo que pudiera para hacerla feliz y preocuparme de ella tanto, o más, de lo que me preocupaba por mi mismo.

A la vez necesitaba que ella fuera parte de mi vida de alguna u otra forma, quería darle a ella una parte de mi mismo. Selena valía tanto como para entregarle parte de mi. Le deseaba lo mejor para ella, algo de lo que implicaba también era dejarla ir.

Me sentía con la incapacidad para realizar alguna actividad o tarea, o en su defecto, la ausencia de poder para concretar algo o implementar una acción. Tenía miles de sensaciones juntas. Cuestiones como la frustración, la desesperanza, el cansancio, el stress, los nervios, la ansiedad y la inseguridad.

A su vez...era una sensación de desagrado y frustración ante la situación modificando mi estado de ánimo completamente, tanto que perturbaba la calma anímica de manera negativa.

Aunque tenia que racionalizar la vida que me rodeaba, comprenderla e interpretarla de manera subjetiva. De este modo, dejaría de pensar y recaer en la misma situación. Dejaría de pensar en Selena por momentos o desgraciadamente fallaría en el intento.




                                                                ***




Mi corazón se encogía simplemente al recordar aquellos momentos compartidos a su lado. Su alegría por vivir la vida me animaba a ser parte de su locura. Las salidas, las sonrisas y risas , en verdad todo se esfumaría en un abrir y cerrar de ojos.

Me sentía totalmente en solitario, no tenía a nadie más simplemente para confiar o salir a dar una vuelta quizás a las afueras de la ciudad para disfrutar de una buena vista del panorama. Selena amaba los atardeceres, tanto como yo, coincidíamos en algunos aspectos de la vida, aunque seamos tan dispares con las ideas y cómo veíamos el mundo cada uno.  Todavía recuerdo cuando me costaba sonreír y sacarme una sonrisa, aunque de hecho ella lo hacía con el menor esfuerzo. Desde ése momento que la vida me parecía interesante, desde ese momento había entendido que las personas tenían una atracción, estar junto a Selena me colmaba de emociones o quizás estaba totalmente equivocado y resultaba terminar siendo un total  y profundo cariño. Realmente era muy apegado a ella y sentía un aprecio increíble, inclusive haría cualquier cosa por Selena.

La vida de Selena se había vuelto un verdadero infierno desde que murió su madre cuando era pequeña.

Aún recuerdo ese primer momento en que la conocí, como si hubiese sido ayer.

Hace tiempo, cuando conocí una niña pequeña de once años de edad, que lloraba en una hamaca, a solas, donde yo circulaba por la zona totalmente aburrido, me causaba intriga y solamente la miraba sin quererla interrumpir. El episodio volvia a ocurrir algunas veces pero las últimas veces que la había visto,  la niña tenia flores en su manos, mientras las lagrimas caían por sus mejillas, ella lloraba sin consuelo.

Ésa imagen me conmovió tristemente, pero para ese entonces yo era un extraño en su vida. Aquella niña estaba inmersa en melancolía, desanimada.

Desde ésa ultima vez que la ví, al otro día de volver a verla me sentía la peor de las basuras, por no tratar de ayudar, simplemente darle una mano. Ella iba siempre cuando no había nadie, tenia un vestido blanco con bordados color negro, ella se aferraba llorando.

Me partia en dos, no podía quedarme ahí sin hacer nada, simplemente decidí desde ese entonces ir hacia ella para ver que pasaba. Mis pasos eran lentos, no quería asustarla, de hecho así parecía.



"H-hola.."

De mis labios salieron pocas palabras, no quería molestarla ni mucho menos asustarla asimismo guarde cierta distancia.

Ella se limpió las lágrimas y ahí fué donde volteó hacia atrás donde estaba yo, para simplemente mirar de quien se trataba.

Esa niña me parecía muy hermosa. Su cabello lacio estaba suelto, tenia un flequillo que le redondeaba su rostro pálido y perfecto, tenia esos ojos color marrones que inspiraban calma. De hecho, a través de su mirada podía transmitir todo tipo de sensaciones, quería y deseaba poder apoyarla, ser generoso y amable, sin necesitar palabras de por medio.

Iba más allá de sus expresiones, más allá de ello, ya que a través de sus pupilas podía diferenciar realmente si estaba algo mal, además de la personalidad que adoptaba frente a mí a simple vista.

Me inspiraba ayudarle de alguna u otra forma, ella expresaba con la mirada muchas cosas, de hecho hasta noté el miedo que se apoderaba de su ser al mirarle supuse que se sentía asustadiza.

Yo también me sentiría así si un extraño de similar edad me hablara de cierta forma.

Pero sus ojos parecían hinchados y aun se notaban aguados por lo que notaba. Quizás me miraba como un extraño ser, de hecho nunca me interesó nadie en la vida.

-¿Estas..bien?-

Le pregunté temeroso de que dijera algo al respecto. Ella simplemente me miró mientras sus lagrimas caían por sus mejillas.

Volteo, otra vez para agachar la mirada y llorar moviendo la hamaca para columpiarse.

Parecía que todo estaba bien, en cambio decidí quedarme a poca distancia, sentado de espaldas hacia ella.

Cuando comenzó a llorar nuevamente me acerqué un poco más que anteriormente.

-Hola.. ¿Estas bien?-

Le pregunté pero ella negó con la cabeza al voltear la mirada hacia mí, repitiendo la acción, limpiándose las lagrimas así mirarme.

Algo me interesó en esa niña, quería y sentía ganas de ayudarla, algo me impulsó a hacerlo, sin nada a cambio, de hecho.

No quería apartarme de ella hasta que por fin habló.

-Me llamo..S-Selena.

Dijo desde lejos.

-Me llamo Gustav-

Dije acercándome hacia ella. Ella comenzó a llorar de un momento a otro cuando tomó asiento en unas de las bancas del parque, y abrazó sus piernas con fuerza al mismo tiempo que escondía su rostro.

-¿Que pasó? N-no..no llores.-

- Ex-extraño a mi mamá-

Dijo con tristeza y con su voz entrecortada.

Normalmente cuando perdemos a alguien que nos era importante, las lejanías, las cercanías que duelen, las frustraciones, las pequeñas victorias y las grandes derrotas. Tenia el pensamiento presente de que las lágrimas eran una debilidad.

Muchas veces sucede que cuando queremos llorar porque nos sentimos derrotados, esas lágrimas nos liberan del sentimiento, unas lágrimas que siempre emanan fácilmente por diversas clases de emociones, luego parecen extinguirse sin más. Dicen que después de la tormenta viene la calma, llorar es saludable por cuanto nos libera de la frustración y el estrés, y después de llorar seguro nos sentiremos mejor. Aunque las cosas no cambien por una lágrima, siempre podemos y en eso estarán de acuerdo conmigo, retomar con más calma, el empeño de la vida. Llora que es sano, y llora porque eso alivia el alma.

-No llores.-

Le pedí luego de un momento donde parecía eterno.

-Ocurrió algo muy triste-

Dijo con su voz débil y  temblorosa, ésta vez estaba mirándome fijamente.




                                                              ***







Cuando terminé de usar la tina, completé el secado de mi piel y me coloqué ropa holgada, después me encaminé directo hacia la habitación.Deseaba poder dormir una siesta, de ser posible olvidar todo lo sucedido. Me sentía frustrado ante la situación, ya que ella no podía cambiar sus sentimientos, ni siquiera podía cambiar los míos, ni evitar sentirme tan profundamente atraído hacia ella. Deseaba poder perderme entre la oscuridad de mi habitación, sentir cómo la soledad me hacia compañía mientras que seguía inmerso en profundos pensamientos.

Aquella vez que conocí a Selena, ella era sólo una niña inocente de once, cuando yo simplemente tenía quince años. Aquella vez, había sido nuestra primera vez en vernos. Con su delicada manera de hablarme y explicar sus asuntos familiares, sus maneras de provocarme la calma cuando decía que no me preocupara por ella, sentía que tenia esa capacidad de superar asuntos delicados, verle el lado bueno a la vez que notaba como su tristeza se lo impedía, impedía verla feliz. Deseaba poder verla sonreír por algún chiste ya sea malo o bueno.

 Desde el asunto de la muerte de su madre,  le había afectado considerablemente y era un tema demasiado delicado para ella.

Selena se había ganado todo mi cariño con el pasar del tiempo y quien lo diria, que cada dia me haría enamorarme más de ella.

El pasatiempo favorito que siempre tenia ella, era sacar fotografías y salir a la playa. Adoraba el mar, le encantaba sentir el viento en su rostro, le encantaban tantas cosas de verdad que con ella me había ganado todo y más que éso. No solo era una amistad, no sólo era un momento, eramos felices de nuestras vidas , simplemente eramos dos.

...

Al día siguiente mi estado de ánimo empeoraba un poco más, tanto que deseaba tomar mis siestas sin importar que alguien estuviese en la puerta.

Algo me despertó en ese entonces, había descubierto que me había quedado profundamente dormido, me sentía desorientado con todo.

La puerta sonaba insistentemente, el timbre a la vez ¿Qué día era? ¿Era de dia? ¿De noche? ¿Quien se atrevía a molestarme? Por mas vueltas que daba en la cama ignorando el asunto ya no podía conciliar el sueño. La siesta se había interrumpido por alguien que permanecía insistiendo en la puerta de entrada para que le abriera.

Caminé con mis pasos lentos hacia la puerta, me sentía desganado y sin ganas de hablar con absolutamente nadie. Mis pasos se dirigian hacia la puerta y en ese instante me paralice con su sonrisa y su rostro tan radiante e iluminado ante mi. Me quede helado al verla, llevaba el cabello suelto, apenas se le notaba en maquillaje que traía en sus parpados, aquel que le resaltaba la hermosura de ésos ojos cafés claros. Me quedé idiotizado completamente.

-Gus... -

Llamó luego de unos segundos, levantando una ceja con una sonrisa amplia donde mis ojos se iluminaron, me sentía perdido en ella, completamente ido frente a Selena.

-Perdón. Pasa..-

Le respondí algo dudoso, la sonrisa de ella me era totalmente contagiosa lo que logró poder ruborizarme al notar lo estúpido que me veía en ésa situación.

A penas había notado que venia sola. Ella entró y nos fuimos hacia mi habitación donde le avise que se pusiera cómoda, porque el café se lo traería pronto.

Di un suspiro cansado caminando hacia la cocina, con mi pulso a mil ante la presencia de la mujer más hermosa de mi vida. Nada se le comparaba, su carisma era el que me capturaba por completo, me hipnotizaba con su mirada.

Calenté el agua y esperé mirando hacia la ventana hacia la absoluta nada, con mis brazos apoyados sobre la mesa, y sentado en una de las sillas. Minutos eran los que me habían tomado por sorpresa, ella se había acercado muy disimuladamente por detrás para abrazarme por los hombros. Esa era una maldita tortura. Sentir su aroma, su clásico perfume que envolvía su cabello y su piel de porcelana. Me sentí caer en un profundo agujero sin salida por la manera en que ella comenzó a murmurar.

-Tengo que contarte varios detalles de mi primera cita-

Dijo emocionada y mi mundo se derrumbó. Era como quitarme el corazón y prácticamente tirarlo hacia la basura. Suspiré, con los ojos cerrados comenzando a experimentar una sensación de molestia.

Era cuestión de aceptar lo inaceptable. Ella nunca se podría fijar en alguien como yo. Sólo era mirarme y darse cuenta que era un ser completamente no deseado por nadie. Me había encerrado en mi mismo, me había convertido en su esclavo, en su único amigo que estaba para ella cuando me necesitaba y cuando no también.

Todo en mi vida cobró sentido desde aquellos  instantes en que ella pretendía que yo le prestara atención para todo. Descubrí que era un completo desastre, aunque no sé que me vió para elegirme como su mejor amigo. Tal vez sea por mi generosidad, o por algo que desconozco.

-¡¡Gus!!-

Llamo nuevamente, en el que el silencio se vio interrumpido por la dulce voz de selena.

-Eh..yo..-

La cafetera ya estaba lista, me desvié del tema invitandole a una taza de café.

-Gus.. mirame-

Me dijo pero en ese instante cometi uno de los peores errores de mi vida. La miré.

Mi corazon comenzo a latir con una velocidad indescriptible. Trague en seco obviando el tema y voltee por las tazas. Era imposible para mí  pretender que era mi amiga, cuando simplemente ella me veía como tal. Era indescriptible las sensación en mi pecho, diferentes cosquillas o ésos suspiros inesperados que callaba al verla fijamente.

Todo me era confuso, no sé de que estábamos hablando de un momento a otro experimenté esa sensación de miedo, tenia miedo que ella lo descubriera y se alejara completamente de mi lado. Temía su distanciamiento, temía tanto de mí mismo, temía de mis impulsos.

El tema nos llevó a mí mismo. Éso era un momento incómodo por como tenia la mirada fija de ella en mí y en mis extrañas actitudes.Rogaba que no se diera cuenta de todo lo que había dentro, temía de que se notara, de ser predecible, de delatarme facilmente aunque ella conociéndola, sí me conocía a la perfección y sabia cuando algo no andaba bien.

-Gus.. ¿Que pasó? Te noto.. no sé, raro-

Dijo frunciendo el ceño acercándose hacia mí. Mi corazón palpitaba sin control con su acercamiento. No sabia que decir, simplemente no encontraba las palabras adecuadas.

-yo.. na-da. nada-

Le explique completamente convencido tratando de mirarla a los ojos. Ella tocó una de mis manos y aquello me estremeció completamente.

-Si..Gustav. A ver, cuéntame-

Me jaló con ella hacia la habitación.

-E-espera.. los cafe's-

Dije en una simple y tonta excusa, tome las tazas y rellené completamente con el liquido hasta ir con ella hacia la direccion que tomaba.Me senté sobre la cama, ella se sentó a mi lado sin pretender un acercamiento. Tomo cierta distancia para mirarme.

-¿Ahora si? Gus, mírame-

Me dijo. Ella estaba a mi lado y me era imposible no resistirme a sus encantos. Deseaba completamente ésos labios, tocar ése rostro, acariciar una de sus mejillas con ternura y perderme en sus ojos café. Solté un suspiro mirando hacia el suelo después voltee la vista hacia ella, hice una mueca bajando la mirada.

-No..no me mires así, Gus..-

Dijo y me tomo con sus manos, apoyo las mismas en mis mejillas frunciendo los labios.Se veía tan adorable. De un momento a otro me rodeo con sus brazos. Me sentía completamente feliz, mi pulso se acelero. Su aroma era hechizante, me sentía bien, me sentía feliz por el cariño recibido por su parte aunque ella no conocía las razones.

-Nunca te dejaré sólo, así sea por Annabelle o cualquier otras mujeres que aparecen en mi vida. Gus eres mi mejor amigo, nunca te dejaria por nada del mundo-

Dijo en un murmuro y mis ojos se cerraron para sentir la calma llenarme completamente por dentro.


                                                         


                                                              ***



Todo parecía un sueño que alguna vez había anhelado y al mismo tiempo todo parecía tan irreal, tan distante, tenerla tan cerca y a la vez tan lejos. Todavía estaba en un punto totalmente lejano a las posibilidades de que en un futuro me pasara algo en concreto con ella, sabiendo sus preferencias no eran las mismas que cualquier otra mujer. Tenía el pensamiento fijo en que Selena era la mujer ideal, con todas sus cualidades intactas, sus pensamientos, y el cómo veía la vida desde su perspectiva. Nunca en mi vida había pensado en nada parecido respecto a ella. Ahora sentía cómo dentro de mí pecho me invadía la paz y la tranquilidad completamente con su sola presencia, por su solo abrazo. Sentía que éste gran cariño que tenía por ella, peligrosamente iba en aumento, inevitablemente sentía éste amor recorrerme en las venas, era hasta imposible de poder quitarlo con sólo negarlo todo, fingir como que nada estaba pasando. No sólo era un simple abrazo para mí, significaba tanto el sólo oír sus palabras alentadoras, colmadas de ése total cariño únicamente amistoso y también me impactaba el cómo decía las palabras, con ésa naturalidad, en su única y simple manera, ésas palabras cargadas de tanto positivismo, sin complicarse tanto la vida, así era ella. Todo lo que me había dicho me había provocado sentirme en total calma, cuando contemplábamos unos segundos de silencio y sentía cómo el peso de encima de mis hombros de a poco se había esfumado con sólo el abrazo y las palabras afectuosas de Selena.

Las sensaciones que me provocaban con sólo su dulce femenina voz, su cercanía tan inmensa para apenas tolerar, se había vuelto un problema para mí que simplemente era débil ante ella, débil ante su mirada angelical y su dulce voz, siendo las únicas razones de las que me tenían completamente perdido en ella.

Adoraba el suave perfume de su piel que desprendía su cuello, ése aroma tan delicado como una rosa, como ella.

Amarla, era el peor error que encerraba en mi interior, sólo ella tenía las principales cualidades que me volvían loco, esos destellos en sus ojos cuando me miraba, deseaba poder ser su único hombre.

Ella acarició mi espalda como de costumbre, sólo que ésta vez parecía incomodarme su cercanía, ciertamente me estremecí con sólo saber que era ella quien estaba cercana. Pareciera que me hubiese dado cuenta la mujer que tenía en frente, justamente ahora cuando la perdía. Un horrible nudo se formó en esos instantes con sólo ese estúpido pensamiento que mantenía, aunque ella dijera que no la perdería nunca, a pesar de quien estuviese a su lado sean sólo mujeres, lo haría de todas formas. Ella necesitaría su propio tiempo para ella misma también, desde ya, una relación llevan varias responsabilidades, cariño constante por parte de ambas personas. Un miedo incesante comenzó a invadirme por completo, sin Selena no sé qué haría en ésta vida. Prácticamente nos habíamos hecho muy buenos amigos con el tiempo, habíamos crecido juntos desde el momento en que nos conocimos y nada había cambiado entre nosotros desde que ella se había mudado a un apartamento, a poca distancia del mío, lejos de su estúpido padre o como se les suele llamar cuando los lazos son los únicos que los mantienen unidos.

-Dime algo..-

Dijo con su suave voz, parecía estar dudosa y al mismo tiempo tener pensamientos extraños de mi comportamiento, comenzaba a notar que ella se sentía completamente preocupada por mi extraña actitud, simplemente yo no deseaba que sospechara ni siquiera comenzara a preocuparse por mi y por mis sentimientos que crecían por ella a medida que pasaba el tiempo.

-Que... Me alegro de verte feliz, Sel..-

Le dije sonriendo al final de cuentas, mostrándome en total calma, le había dicho lo primero que se me había venido a la mente, mientras pensaba en calma las cosas y con mucha paciencia separaba éstos extraños sentimientos nuevos que comenzaban a salir. No deseaba mezclar las palabras, sería totalmente raro para ella sobrellevar la situación, lo que menos deseaba era que se alejara completamente.

-Calma, Gus, es una pequeña aventura-

Dijo con lo último y soltó una risa graciosa entre medio del silencio incómodo que manteníamos.

-Tu eres muy importante, Gus, más importante que ella o cualquier otra mujer, te lo repetiría hasta siempre.-

Me dijo en susurros suaves, mirándome a los ojos fijamente, con esa mirada iluminada y llena de paz. Ambos contemplamos el silencio y me quedé sin palabras con sólo mirarla a los ojos.

No podía describir las sensaciones en el centro de mi pecho, todas ésas simples extrañas molestias que parecían eternas, que no deseaban alejarse de mí. Deseaba tanto poder desaparecer, perderme de su vista, era un momento indescriptible estar ahí y al mismo tiempo no estar. No escucharla, oír tu mente en todo momento, tus pensamientos que atormentan, simplemente todo en mí interior era un completo caos cuando se trataba de Selena.

-Gus..-

El momento se había tornado completamente nostálgico para mí. El pensar que desde aquél  momento en que eramos sólo unos niños y ésa mirada que me ponía ella al decirme que todo estaría bien cuando algunas cosas se complicaban en mi vida. Ahora recordaba todo, justo ahora, cuando menos debería recordarlo. Aquellos momentos que sin dudas no podía negarlos, eran los más felices de mi vida.






                                                              ***




-¡Di algo!-



Me desconcentró  con su interrupción, con lo que dijo o la manera en que lo dijo, mi pulso se aceleró y noté que estaba pendiente de lo que yo dijera en ésos instantes, tenía su mirada pendiente a la mía, sus ojos me transmitían esa sensación de incomodidad constante, mis nervios volvían y me ruborizaba levemente. Creí poder recordar sus palabras, había olvidado completamente lo que Selena había dicho por estar pendiente de mi mente y sobre todo lo que pensaba en ésos instantes en el que ella seguía presente. No me había dado cuenta, estaba siendo preso de mis pensamientos nuevamente, olvidando que la tenía en frente mío.



-Y .. ¿Cómo te fué?-



Le pregunté esquivando todo el tema anterior, haciendo caso omiso de mi comportamiento frente a ella, realmente no recordaba sus palabras, y lo que menos deseaba era su preocupación constante sobre mi. Traté de sonar real, sin tener que preocuparme de la situación, sin tener que preocuparme de todo lo que me estaba incomodando de ella, sea su mirada o su simple prescencia en frente mío.

Me tomó de las manos sonriendo con alegría, aquel sólo roce me estremeció de manera indescriptible. Parecía una niña feliz en éstos momentos. Me alegraba verla de ése modo, era ciertamente lo que más me cautivaba y me alegraba por ella. De un momento a otro Selena  comenzó a pensarselo bien, para contarme los detalles de su primera cita, que de hecho eran importantes para mí.

-Todo fué fantástico, ¡Gus! Paseamos por todas partes, tomadas de la mano en todo momento, nos subimos a varios de los juegos y en uno nos besamos.-

A medida que contaba en partes sonreía y se ruborizaba.Se sentía tímida. Era completamente hermosa tener que estar presente admirándola en silencio.

-Y.. nunca había sentido tantos nervios en mi vida y alegría a la vez, fué un hermoso dia. Nunca lo podré olvidar, Gus.-

Ella luego bajó la mirada, estaba nerviosa en éstos momentos, por sólo conocerla, lo sabía, tenía la costumbre de comportarse demasiado misteriosa y a la vez mordía su labio inferior esquivando mi mirada en todo momento, todo éso la delataba.

-Después fuimos a un restaurante donde me besó frente a todos.-

Rió al contarme ésa parte, yo por mi lado le había mostrado una sonrisa, me encantaba verla feliz, ya sea conmigo o sin mí.

-¡Y eso no fue todo! Antes de ir al restaurante, nos habíamos subido en un juego que giraba y ella no lo soportó más, cuando bajó la sostuve para que no cayera al suelo porque estaba muy mareada. Todo fué muy increíble, me hubiera encantado que estuvieras ahí.-

Los dos reímos y yo le mostré una sonrisa sincera luego, apreciando cada detalle de sus actitudes, de su rostro, de su hermosa sonrisa que mantenía en frente mío. Nunca cambiaría un momento como éstos, lo feliz que se la veía en estos momentos, en verdad era algo muy valioso. Deseaba que esa sonrisa perdurara para siempre en su rostro perfecto, que su mirada se mantenga con ése brillo, esa luz que la hace especial en cada instante, ésa actitud tan alegre que deseaba permaneciera así toda su vida.

Yo daría lo que fuera por estar en el lugar de aquella mujer, saber qué es lo que se siente tener a la mujer mas hermosa de tu vida frente tuyo...Que se siente besar esos labios suaves, tocar esa suave piel de porcelana.

-¡Gus! ¿Me estás escuchando?-

Ella dijo buscando mi mirada. Simplemente me había quedado mirándola unos segundos después de lo que me había estado relatando. Me sentía estúpido ahora mismo. Me había descubierto de que no estaba prestándole mucha atención.

-Que.. me alegro muchísimo de que tu primera cita haya sido muy hermosa.-

"Hermosa como tú" Apreté mis dientes. Casualmente se me estaban por escapar las palabras inadecuadas, aquéllas palabras que en completo silencio las callé.

Después de aquello, sólo me rodeó con sus brazos, me provocó cerrar los ojos completamente.

En cierta manera todo era cuestión de sobrellevar la situación.



-Gracias, Gusty, eres el mejor-



Dijo con ésa felicidad que la rodeaba por completo y se separó de mí, me estaba sonriendo.

-No agradezcas-

La miré fijamente, sin poder evitarlo acaricié su mejilla. Odiaba sentirme tan atraído a ella. Sentir su piel tersa y suave al tacto. Quedarme viéndola un buen rato sin darme cuenta. Odiaba ésta situación que afrontaba.

...

Era otro dia para mantenerse de pie. Ella había marchado después de contarme todos los detalles de su primera cita. Todo se volvería a repetir para mí día tras día, tener que imaginarme el mundo sin Selena era en parte lo que me aterraba, me sentiría completamente perdido, aunque ella aclaró sus razones por las que no se apartaría de mi lado, éso simplemente me mantenía en completa calma.






                                                         ***







Selena se había despedido de mi con amabilidad y ésa alegría contagiosa que era muy natural en ella, las características que la definía a cada lugar hacia donde fuera. Por otro lado, me sentía muy inestable frente a todo.

Después de la cálida charla que mantuvimos Selena y yo, prometimos vernos una próxima vez en algún sitio para recordar viejos tiempos y momentos, para que no se vayan para siempre, para que me quede presente de que ella estaría siempre a mi lado y que nunca se iría. Simplemente era un pequeño recordatorio de que la amistad que manteníamos ella y yo no moriría nunca, sólo sufriría algunos cambios, pequeñas distancias, sin necesidad de encerrarme en mí mismo para mantener pensamientos malos sobre ello.

Todo parecía tan imposible de por si, la sensación de angustia en mi pecho no se esfumaba con facilidad, temía al presente y su capacidad para alejar a las personas, alejarla a ella, a Selena, que era la única mujer me hacia sentir al menos, lo mas afortunado posible.

Temía que todo cambie en un par de meses, porque la amistad que mantuvimos en el pasado no se comparaba a ésto, todo esto era diferente y me dejaba sin aliento.

Producto del sueño, las pesadillas no tardaron en llegar, prácticamente no se iban, simplemente ésos miedos me agobiaban, ésos juegos, los de mi mente, me atormentaban cada noche.

Esos ensueños agitados y desesperados me causaban una fuerte respuesta emocional, comúnmente sentía miedo absoluto a ser abandonado o quizás olvidado por ella. El terror dominaba mi cuerpo completamente, provocándome algun tipo de depresión espontánea, ansiedad y una profunda tristeza en mi pecho al despertar confundido en medio de la noche. Las pesadillas me producían tales sentimientos de agobio, que después de despertar y de volver a la normalidad, creaba en mí algunos tipos de malestares incómodos.

Regularmente, sentía y sufría ese tipos de pesadillas incomodas, donde despertaba en un estado de angustia y con imposibilidad de regresar al sueño. Necesitaba calmarme. Disfrutar de los ratos de soledad pensando en otras cosas.

El estrés y la ansiedad me jugaban en contra, cada vez al despertar exaltado entre la oscura habitación y sentir terror momentáneo, acompañado de ésa sensación de opresión en el pecho y dificultad para respirar con normalidad.

Mi mejor amiga me visitaba en sueños, no precisamente eran sueños placenteros por así decirlo. El terror me obligaba a reflexionar sobre ideas equivocadas que yo mantenía encerrada en mi propia mente, estaba siendo preso de mis tontos pensamientos, de mis miedos más dolorosos.

Generalmente, representaba el reflejo de mis pensamientos y odiaba que sea así, analizándome un momento me llegué a dar cuenta de que no era posible de que ella me mintiera sobre lo que decía. No era posible que se alejara.

Temía tanto que ésta clase de sucesos se conviertan en algún anuncio de malas noticias. Sentía miedo de que todo resultara una gran verdad, aunque no quiera reconocerla.

Otras veces, era el pasado y ésos hermosos recuerdos que manteníamos juntos.El pasado era el que volvía a mis sueños, momentos en que ésa compañera de colegio y de aventuras con la que hoy en día tenia relación de amistad, a la que le seguía guardando un gran e inmenso cariño.

Selena ahora estaba preparada para madurar y adquirir responsabilidades como pareja.
Todo éstos sucesos me hacían reflexionar sobre mi comportamiento. Era tonto al pensar que alguna vez me abandonaría.

El dormir en la noche a veces me producía sensaciones incómodas, por cómo yo veia una realidad distorsionada, ésas pesadillas que tenia sobre Selena adquirian un significado negativo a mi vida. A veces me veía en situaciones desagradables y absurdas donde ocurrían desgracias, o donde su pareja la ponía en contra mío para sólo discutir.Algunas de las veces soñaba en que insultaba a Selena por diferentes clases de malentendidos que se daban, donde ella deseaba con abandonar el país, para irse con la mujer de su vida.
Me sentía como en un grave cuadro de enfermedad, ésos sueños me atormentaban cada noche, necesitaba hablar con ella, al menos en la madrugada.

También, la pesadilla que resultaba un ligero abismo, el notar que Selena mantenía distancia de mi, que no deseaba hablarme, ella era otra persona, no deseaba su rechazo y de todo lo que anhelo de ella. Su mente se había corrompido por una tercera, una rubia con una sádica sonrisa que amenazaba con hacer lo imposible con alejarnos y en ocasiones lográndolo.

Horrorizado más de una vez me desperté exaltado, con una ligera sensación de malestar incomodo. ¿Todo era producto de mi mente?

Las pesadillas recurrentes siguieron surgiendo, estaban interfiriendo demasiado hasta causarme insomnio.
Mi estado anímico no mejoraba, ¿o es que debía preocuparme de éso ahora?

Cada noche, los sueños eran interrumpidos por ése tipo de pesadillas, sólo conseguía levantarme de la cama entre medio de quejas, para ver algo interesante en la televisión, distraerme al menos y por momentos mirar el teléfono. Detenerme a pensar si llamar o no, si despertarla de sus sueños o simplemente no hacer nada.

Caminé a paso tranquilo, preparé algo para comer en medio de la noche, y llegué a pasos tranquilos para acomodarme en el sillón tratando de encender la tv, buscando qué ver.

La televisión estaba dando programas de policiales. ¿Que podría estar viendo sino? Habían variedad para elegir, entre series sangrientas, apocalipsis, románticas, quizás alguna que otra película similar. Justo cuando pasé a un canal donde dos personas se miraban fijamente a los ojos, recordé algo.

Mi piel se erizó al recordar ésos momentos en que Selena y yo estuvimos reunidos en mi habitación. Tratándome de calmarme, de hacerme entender que no se haría a un lado por mas que la rubia me la arrebatara de mis brazos. Luego de algunas palabras más, ésas dos personas que veía en la tv, se habían besado suavemente.
Me heló la sangre al recordar que casi estaba a punto de besar a Selena, justamente cuando mi mano fué a parar hacia su mejilla para acariciarla.



...



En mi infancia, muchísimo tiempo antes de conocerla a ella, yo vivía en Alemania.
Si bien, toda mi vida había sido un total desastre, cuando solo era un niño frágil e inocente, a penas tenia conocimiento de lo que estaba bien o mal.
Aún guardaba rencor a ése par de gemelos. Los Kaulitz, siempre pretendían ser perfectos, pretendían llevarse al mundo por delante, pisando sobre mi, junto con su gemelo idéntico.
Alemania era en donde conocí la verdadero horror, el verdadero caos.

Todo comenzó ...






                                                         ***






Alemania: Inicio de clases. Recordaba mi primer día en que concurrí a ése infierno llamado escuela, como también recordaba los primeros días en que conocí a los gemelos Kaulitz. Nunca me sentí más humillado en toda mi vida, acosado, sentía tantas ganas de no existir por el sólo pensarlo, por la sola presencia en ese lugar.  Mi corazón latía velozmente, el miedo estaba tomando mayor parte de mi, cada vez que me aproximaba hacia aquel edificio en el que la mayor parte del día me hacían lo que querían. No era capaz de controlar el miedo, ni mucho menos sabía que era lo que ocurría, no sabia que pasaba conmigo mismo, si siempre había sido un niño normal como cualquier otro, en cambio ahora era más asustadizo y corría como una rata cuando veía su sola presencia. A mis seis años de edad, mi vida ya era un tremendo caos imposible de comprender. Era un niño cerrado, que no dejaba que se acercasen muchas veces ningún tipo de personas, tanto así que ya de por sí, me volví un chico solitario, por así llamarle.
Pesaba tanto la soledad sobre mis hombros, hasta hacia todo lo posible para integrarme en algún grupo, y entonces desde ahí empezó el acoso grupal sobre mi, por demás el grupo era dominado por el líder y seguido a ciegas por los demás chicos del mismo grupo del que me salí. 

Nunca había sido excesivamente abierto hacia los demás, tenía algunos amigos, compañeros de clase, aunque ellos eran demasiado buenos hasta que me topé con los Kaulitz. Dos gemelos, siendo el principal niño problemático, era líder por naturaleza en todos los aspectos.  Tom Kaulitz, era un chico listo, los profesores y maestros intuían poco de lo que se escondía detrás de aquella mirada inocente. Le gustaba llamar la atención, acaparar todas las miradas por el motivo que fuese, hasta que pronto en un abrir y cerrar de ojos, por tanta popularidad, se hizo el líder de la clase y a la vez, mi peor pesadilla.

Lograron ponerme en situaciones vergonzosas, donde era el hazme reír de todo el colegio siéndome todo el comienzo de todo y estaba muy lejano a saberlo. ¿Todo tenía un fin? ¿Ésa humillación iba a parar? esas eran mis preguntas cuando a penas era un inocente niño, esperando ser igual que a todos ellos, los de la clase, ya que me consideraba una persona normal. Por otro lado, Tom sabía que no iba a hacer nada al respecto, que todo era una molestia, que pronto ya no me molestaría y  que todo se mantendría en silencio. Fuí, victima de empujones, de burlas, las risas estridentes. Tom había comenzado a hacerme la vida imposible con el correr de los días. 
Una vez me tomaron un grupo por sorpresa, esperaron que me defendiera, dejándome entre empujones y golpes, tirado en el suelo, con los anteojos totalmente sucios como mi guardapolvo el que llevaba impecable cada día a clases.Las burlas y las risas eran escandalosas. Parecían divertirle de algún modo u otro. Cuando al fin se aburrieron, en ese momento me dejaron en el suelo, tirado sin saber que hacer, además que más de uno  me filmó y sacó fotos para enseñárselas a los demás compañeros.
Cada día de clases era un tremendo sufrimiento y terror para mí, cada día que amanecía y concurría a ése infierno, era una de las peores pesadillas, y mis pensamientos eran nulos para seguir cada día concurriendo a esa especie de burla.
Tom siempre  encontraba la manera de molestarme, hacerme la vida imposible, hiciera lo que hiciera. Cada siguiente día era un desafío. Recibía golpes, patadas por todas partes, burlas de cualquier manera hasta advertencias por parte Tom seguido de amenazas. Me había equivocado al no contar nada a nadie ni a mis propios padres que eran los que se sentían preocupados:
"No, fué por una pelea". "Pegaron a una niña y me puse delante a defenderla" " Me cai sólo"

Toda mi vida era un caos, hasta que un nuevo chico ingresó al colegio, en ése tiempo ya tenía ocho años de edad, pero se decía que el chico nuevo venia de otra cuidad.
 Justamente era un día lluvioso, donde me habían quitado los lentes empujándome hacia el patio, no sabia que hacer en ese momento, hasta que me topé un chico de cabello largo o así se diferenciaba, ya que la voz era diferente, aunque viera borroso, podía diferenciar a una chica de un chico. Me cubrí la cara avergonzado, me tendió los anteojos destruidos y sentía el corazón palpitante creyendo que me golpearía. Me tendió la mano y desde ese día sus palabras reconfortantes me mantenían de pie.

"Ya pasó" " Les voy a dar su merecido"

¿Como te llamas?
Cuestioné temeroso, incapaz de hablar con total normalidad.


   ...





Desperté en medio de la noche, víctima de otra pesadilla, cada vez era sentir mi pecho agitado y mi corazón acelerarse de una manera incomoda.Esta vez me sentía bajos de ánimos, no había tenido noticias de ella, por lo que seguí mis instintos, mis presentimientos, debía llamarla por teléfono y no  importaba si fuese de madrugada, ella respondería. Levanté el tubo, marqué su numero. Era un llamado desesperado. Debía escuchar su voz, aunque rápidamente sonó una voz entre dormida casi  angelical, del otro lado. Cerré los ojos incapaz de poder controlar mis nervios.

-Hmm, H-hola¿Guuss?-

Se oía entre dormida, ahora me sentía culpable de interrumpir su noche, con ese silencio de fondo. No me sentía de la mejor forma para arriesgarme a ir a su apartamento, quizás a molestar. Sabia bien que ella estaba ausente por culpa del trabajo, yo.. simplemente estaba en vacaciones, y sólo habían pasado unos dias desde aquél encuentro,  esos días me estaban torturando de la peor forma.
La oscuridad del ambiente me logró erizar la piel, sabiendo lo miedoso que era en los lugares oscuros. 

-¿Mh?¿Estás ahí?-

Se escuchó del otro lado, un aire helado recorrió mi espina dorsal en vaivén.  Qué tonto. Me había quedado en silencio con sólo mis pensamientos.

-Hola, yo..-

Pregunté incapaz de saber por demás, qué decirle, tomé un momento para respirar hondo sin que ella lo notara. Cerré los ojos y comencé a hablar nuevamente.

-Quería preguntarte si... Estabas bien.- 


Dije entre medio de un suspiro que callé. Me sentía perdido en estos momentos que la tenía en el teléfono. Dudaba en que se diera cuenta de todo. Era una situación estresante. No podía distraerme,  odiaba no poder llenar los momentos de silencio que creábamos. Sentía ésa presión por mantener el interés se Selena, mantener un ritmo cómodo y natural, deshaciendo del silencio incomodo. No sabia cual era el motivo de llamarle a ella, si era algo especifico, sino por pura impulsividad que me tomó desprevenido. Deseaba finalizar la llamada, para que ella no se sintiera incomoda, es decir, sentía que la estaba interrumpiendo, necesitaba dormir para conciliar el sueño. No era cuestión de molestarla, éso era lo que menos deseaba.
La conversación no fluía, no tenia mucho que decir al respecto, ni podía inventar algo para seguir la charla, todo se mantuvo así hasta que ella comenzó a hablar quitándome un minuto más de calma, me sentía nervioso otra vez, muy nervioso.

-La pregunta, Gus, es. ¿Tú estás bien?¿Pasó algo?-

Calle unos momentos, trate de mantener un tema en general para salir de éste momento que me consumía la paciencia.

-Estaba pensando si..-

-¿Si?-

-Si podíamos salir pronto.. es decir.. a un lugar que te guste, para hablar.-

Mis manos temblorosas estaban sudando, sentía que ella notaría que algo pasaba y no iba a tardar en cuestionarme una y otra vez.La conocía demasiado.

-¿Pasa algo Gus?

El silencio era más incomodo.

-No.. no, todo esta bien.-


Debía mantener la cabeza fría en estos momentos. 


-Mañana es..¿viernes? Mañana vamos a salir ¿Si?-

Me dijo y mi pulso se aceleró, mi piel se erizó y comencé a sentir las manos temblorosas, debía cortar, desearle al menos las buenas noches que es lo que hice y volver a mi cama como ella a su sueño interrumpido culpa mía. Todo era cuestión de esperar a mañana. Mañana iba a ser un día estupendo si se trataba de que ella estuviera presente en él.





                                               ***



Continuará...

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